Mitos y verdades sobre la vacuna y tratamientos contra la COVID-19

La pandemia ha sido tierra fértil para toda clase de fake news. ¿Qué es verdad y qué mentira? Aquí te aclaramos algunas de tus dudas.

Antivacunas, consumidores del dióxido de cloro y de la ivermectina. Cada vez es más frecuente que los tres coincidan en el mismo chat familiar o en un grupo de amigos de Whatsapp. Incluso, que una sola persona crea en todo a la vez. ¿Cómo orientar a alguien que cree en información sin sustento científico? En ATuSalud.pe hemos preparado esta nota con información actualizada y corroborada sobre la vacuna y los tratamientos contra la COVID-19.

1. La prevención
Ningún estudio ha encontrado en un medicamento o alimento específico una manera de prevenir el contagio de la COVID-19. Solo la vacuna. Como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), la manera más efectiva de prevenir la enfermedad es no salir de casa innecesariamente; usar correctamente la mascarilla; mantener una distancia de un metro con otras personas; evitar los espacios cerrados y concurridos, y tener una estricta higiene. En cualquier caso, se deben seguir las indicaciones de las autoridades locales.

2. Los tratamientos
Casi la totalidad de medicinas que se promocionan para tratar la COVID-19 no sirven para tal fin. Por el momento, solo se ha hallado dos maneras de ayudar a paciente graves. La primera, suministrando oxígeno a quienes presentan dificultades para respirar. Segundo, se ha demostrado que el corticoide dexometasona puede reducir la mortalidad hasta en un tercio en enfermos hospitalizados que necesitan oxígeno. En ningún caso uno debe automedicarse. La dexometasona debe ser suministrada por un doctor, porque tiene efectos secundarios y necesita monitoreo.

“Debido a la desinformación y a las fake news, muchas personas se han hecho daño al automedicarse con productos químicos o tóxicos o medicamentos peligrosos. (…) Aún la vacuna más eficaz fracasará si el público no confía en ella”.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS.

3. La vacuna
La única manera de lograr inmunidad contra la COVID-19 es aplicarse una vacuna. Las vacunas pasan ensayos en laboratorios y por distintas fases de prueba en miles de seres humanos antes de ser aprobadas por las autoridades médicas nacionales e internacionales. En los pocos casos en los cuáles se producen efectos secundarios, casi la totalidad son leves y pasajeros. Como ha indicado la OMS, hablar de un solo muerto por vacunas en el mundo “ya es decir mucho”, pero los beneficios de la vacunación superan ampliamente cualquier riesgo.

4. Mitos sobre las vacunas
¿Producen autismo? No, esa idea nació en 1998 debido a un estudio publicado en The Lancet. La propia revista científica se corrigió y pidió disculpas por haber permitido esa publicación, que no aportaba ninguna prueba para lo que sostenía. La Asociación Médica Británica acusó al autor del estudio, Andrew Wakefield, de ser un tramposo, que perdió su licencia para ejercer la medicina en su país. En el mundo, distintas investigaciones han demostrado que no existe relación entre la vacunación y el autismo.

¿Las vacunas vendrán con un chip que Bill Gate usará para controlarnos? Tampoco. Ese rumor nació luego de que el fundador de Microsoft dijera en una entrevista en Reddit que las personas deberían tener sus antecedentes médicos digitalizados. Esa declaración fue tergiversada hasta convertirse en el mito del chip en la vacuna.

5. El dióxido de cloro
Se trata de un blanqueador industrial, no de un medicamento, y no es apto para el consumo humano. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) ha indicado que no existe evidencia científica que apoye la “seguridad o eficacia” del dióxido de cloro y que sí presenta un riesgo para los pacientes. En ningún país del mundo se usa como medicamento. Su venta como tal también está prohibida en el Perú.

Las nuevas vacunas basadas en ARN, como la de Pfizer o Moderna, es posible reformularlas para que respondan a los nuevos mutantes. Tal vez, en un par de años, tengamos que volver a vacunarnos.
Pablo Tsukayama, investigador principal del laboratorio de genómica microbiana de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

6. La ivermectina
No hay evidencia de su efectividad para tratar la COVID-19. Mucho menos de que nos haga inmunes a la enfermedad, como ha advertido el epidemiólogo peruano Mateo Prochazka. La FBA también ha aclarado que no ha autorizado el uso de la ivermectina para combatir el coronavirus, en un intento por frenar el rumor de que en Estados Unidos sí es legal para ese fin.

En el Perú, el Ministerio de Salud acepta su uso para casos leves de pacientes con comorbilidades, siempre con receta médica, pero el propio ministerio ha reconocido que no hay «ningún estudio en el mundo» que demuestre que sea efectiva. Aún si un doctor le receta este medicamento, no deben actuar como si fuesen inmunes al contagio.

7. El ajo, kión, limón y otros alimentos
La alimentación balanceada siempre es importante para conservar la salud, pero lamentablemente no se conoce ninguna fruta, verdura o micronutriente que nos ayude específicamente contra la COVID-19. Eso no reduce en nada la importancia de comer sano para mejorar la calidad de vida y tener un sistema inmunológico fuerte para que el cuerpo enfrente distinto males.

8. Evidencias de primera mano
No es prueba suficiente que alguien les diga que tomó tal medicina o comió tal alimento y se curó. Mucho menos que han evitado el contagio gracias a que consumió algún producto. Nada previene el contagio, excepto la distancia social, el uso de mascarilla, la higiene y, en última instancia, la vacuna. No crea en lo que dicen amigos, familiares o conocidos. Atienda a la versión de las autoridades nacionales e internacionales, y no a rumores, experiencias personales e información sin una fuente confiable. En ATuSalud.pe responderemos las preguntas que se hace a diario. A través de SaludNiuz.pe, puede estar al tanto de las novedades de temas médicos.

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