Los grandes retos del Perú para la vacunación masiva

Nota de SaludNiuz.pe: la doctora Patricia Gracía es exministra de Salud (2016-2017), epidemióloga e investigadora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).

Son varios factores claves los que el Perú debería trabajar desde ya para tener una campaña de vacunación masiva exitosa contra el coronavirus. Primero, que lleguen suficientes vacunas de calidad. Segundo, pensar en un sistema que pueda ser eficiente para poder distribuirla y aplicarla y, tercero, que el acceso sea ordenado y equitativo para todos los peruanos.

Si el país ya aseguró la vacuna de Pfizer, no se puede esperar hasta último minuto para armar toda la estructura que necesitamos para la implementación. Esta es una vacuna complicada que necesita una cadena ultra fría nunca antes vista para mantenerse, por lo que será todo un reto su distribución fuera de Lima. Lo que más me preocupa es que no es tan fácil reconocer cuando se rompe esta cadena de frío, es decir, la vacuna no cambia de color, no sucede nada, y puede estar inactiva mientras se coloca en las personas.

«Mientras todos no estemos protegidos, ninguno va a estar realmente protegido. Aquí no es cuestión de público o privado, sino de nación y peruanos. Eso es lo que nos ha faltado para enfrentar mejor la pandemia».

Es difícil saber por qué no se han hecho más contratos todavía, sin embargo, también sabemos que esta no será la única vacuna, es solo la primera. Progresivamente veremos salir otras, incluso menos complicadas que la de Pfizer, y el Perú debe estar atento sabiendo que la pelea con otros países de más recursos es desde ya muy dura, porque hay muchos que todavía no entienden que la solidaridad global es el mejor camino, que basta que un país no haya controlado el problema para que el resto siga en riesgo. Esa es otra gran lucha.

La logística de cualquier vacuna no puede ser solo responsabilidad del Estado sino de todo el sector privado. Hay que ver cómo se podrían transformar algunas capacidades que ya existen para la colaboración. En África, por ejemplo, se unieron a la Coca Cola para utilizar su cadena de distribución con mantenimiento de frío y llegar a todos los rincones. Aquí podríamos verlo con el tema de los helados, las cervezas o las mismas gaseosas. Una cosa debe quedar clarísima: mientras todos no estemos protegidos, ninguno va a estar realmente protegido. Aquí no es cuestión de público o privado, sino de nación y peruanos. Eso es lo que nos ha faltado para enfrentar mejor la pandemia, el ser uno solo.

A la par, se deben asegurar los insumos. Guantes, jeringas, alcohol y lo que se vaya a necesitar para vacunar a millones, además del personal de salud encargado de aplicar las inmunizaciones. Ellos están normalmente preparados para esto, pero esta es una situación distinta porque tendrán que estar con equipo de protección y también hay mucho temor.

«Si hay un peruano en el sitio más alejado y desea recibir la vacuna, tiene el derecho a recibirla. O si hay un peruano que no puede salir de su casa por discapacidad o por temor, se tiene que llegar a esa persona».

El orden es otro punto fundamental para evitar las aglomeraciones y reducir los posibles riesgos de contagio durante la vacunación, porque la inyección no te protege en el instante que la recibes, te protege en teoría a partir de los 20 días después de tu segunda dosis. Tampoco se deberían crear brechas de inequidad. ¿Qué significa esto? Que si hay un peruano en el sitio más alejado y desea recibir la vacuna, tiene el derecho a recibirla. O si hay un peruano que no puede salir de su casa por discapacidad o por temor o lo que sea, se tiene que llegar a esa persona.

También tenemos que tener un sistema de información para asegurarnos de llevar bien las cuentas. Todo debe quedar bien registrado, sobre todo porque cada persona va a requerir no una, sino dos dosis separadas por un periodo de tiempo. Cuando estaba de ministra implementamos por primera vez el carnet electrónico de vacunación, esa podría ser una solución para que cada persona tenga a la mano su información.

Por último, lo que debería estar haciendo el país en este momento, y es una pena que no, es informar a la población para que por decisión propia se vacune. La vacuna debe ser gratuita, accesible y voluntaria. Esa es la forma como se debe de trabajar, pero todo acompañado de una campaña que rompa los mitos, que enseñe que las vacunas son realmente seguras y que la única forma de salir de esta pandemia es confiando en la ciencia.

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