“Hemos congelado el precio de las medicinas desde que llegó la COVID-19”

Carla Sifuentes, directora de la Asociación Nacional de Cadenas de Boticas (Anacab) explicó que la sobredemanda de genéricos durante el inicio de la cuarentena obligó a algunas personas a adquirir medicamentos de marca, que suelen ser más costosos.

Cuando empezó la pandemia de la COVID-19 en el Perú, muchas personas acudieron a las farmacias para adquirir medicamentos que creían podían ayudarlos a combatir la enfermedad. Fue entonces que algunos usuarios se quejaron por un supuesto aumento de los precios. Carla Sifuentes, directora de la Asociación Nacional de Cadenas de Boticas (Anacab), explicó que los precios no cambiaron, pero que el cierre de fronteras, el congelamiento de las importaciones y la sobredemanda de genéricos obligó a muchos usuarios a adquirir medicinas de marca, generalmente más costosas.

 

«La política que implementamos en Anacab desde que empezó esta crisis fue el congelamiento de precios, no solo con la lista de los 55 medicamentos de la COVID-19, sino para todas las medicinas. Eso es verificable porque Digemid, que es la autoridad, a través de su observatorio de precios tiene la norma de reportar diariamente los precios y lo hemos venido haciendo, pero definitivamente ante esta crisis que ha sido global ha habido desabastecimiento», dijo Sifuentes en una entrevista para RPP Noticias.

 

“En el Perú, las medicinas genéricas son las más baratas de la región. Debido a su bajo costo, fueron las primeras en agotarse. Al no poder importar más en un primer momento, debido al cierre de fronteras, hubo desabastecimiento. Por eso, algunas personas sintieron la diferencia de precio, porque usualmente no compran medicamentos de marca, que son más caros. Hoy, las medicinas que estamos comprando en el canal privado son de calidad y las ofrecemos a los precios más bajos de la región”, agregó.

 

En el Perú hay 23 mil farmacias y boticas. Anacab agrupa seis grandes cadenas (Inkafarma, Mifarma, Farmacia Universal, Boticas Perú, Farmadesa y Boticas Jhodaal), que suman cerca de 2500 establecimientos (un 10% del mercado). Por otro lado, 12 500 son privadas independientes y 8 mil farmacias pertenecen al Estado, y se encuentran en su mayoría en postas y hospitales.

 

La directora de Anacab también explicó que parte de la sobredemanda y el desabastecimiento posterior en el sector privado se debió al poco stock con el que cuentan las farmacias del Estado. «No es usual que un paciente encuentre su medicina en un establecimiento del Estado. Hay estadísticas de la misma Digemid y el Minsa que demuestran que 7 de cada 10 personas que son aseguradas no encuentran su medicamento y tienen que ir al canal privado, a una cadena o una farmacia independiente».

 

Ante esta situación, Carla Sifuentes pide que la fiscalización del mercado de medicinas sea integral, no solo al sector privado, sino también a las farmacias del Estado, para atender las necesidades de los usuarios desde todos los frentes posibles.

 

«Mi intención no es criticar a las autoridades, pero es importante ver el panorama completo. Puedo asegurar que las seis cadenas que agrupamos Anacab sí hemos cumplido con reportar tanto stocks como precios. La información es pública y se puede verificar, pero como digo el mercado es mucho más grande. Nosotros tenemos el propósito desde hace algunos años de trabajar de manera colaborativa con el Estado para lograr modernizar el sector salud y lograr que la ciudadanía tenga acceso a medicamentos de calidad, eficaces y que tengan información relevante para tomar decisiones responsables».

«Debido al cierre de fronteras, hubo desabastecimiento de genéricos. Por eso, algunas personas sintieron la diferencia de precio, porque usualmente no compran medicamentos de marca, que son más caros».

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